sábado, 3 de julio de 2010

La enigmática lengua del Doctor X

Aprecio enormemente la llamada «jerga», pero por diversos motivos, sobre los cuales no es éste el lugar para hablar, dudo que la jerga tenga un futuro y no sé si en general merece la pena que deseemos un futuro para ella. No obstante, es un hecho incontestable que la jerga existe y existirá por mucho tiempo. Millones de nuestros hermanos la hablan y la hablarán por mucho tiempo, tanto si actuamos contra ella como si lo hacemos a su favor. Por ello debemos tratar la jerga con seriedad.

Así se inicia el artículo «Vegn a yidisher gramatik un reform in der yidisher sprakh» [Sobre la gramática del yiddish y la reforma de la lengua yiddish] publicado en la revista Lebn un Visnshaft [Vida y ciencia] en 1909 y firmado por un tal Doctor X. Un párrafo introductorio de la redacción de la revista contextualiza de forma no menos enigmática al autor, al que califica de «autoridad en cuestiones lingüísticas conocida en todo el mundo»:

El autor de este artículo, lingüista eminente, no sólo es conocido por gran parte de los lectores, sino que lo es aún en mayor medida por toda la humanidad culta por sus importantísimos trabajos de reforma lingüística.

Quien se escondía detrás del seudónimo no era otro que el padre del esperanto. Pese a que en ese momento el yiddish era hablado por más de diez millones de judíos en Europa central y oriental, se lo consideraba en general una «jerga» o una lengua de segunda categoría, utilizada en el entorno familiar y en la cultura popular. Zamenhof había trabajado en una gramática de la lengua desde antes de ingresar en la universidad, hacia el año 1879. Una vez más se había adelantado a su tiempo, pues tuvieron que pasar treinta años para que se publicaran partes de ese trabajo. En el artículo de Lebn un Visnshaft, Zamenhof defiende la adopción progresiva del alfabeto latino en detrimento del hebreo. En su propuesta de alfabeto aparecen cuatro consonantes marcadas con diacrítico, precursoras de las ĉapelitaj literoj del esperanto. Otras propuestas de Zamenhof van mucho más allá de una gramática descriptiva (o incluso normativa) al uso y muestran una clara voluntad de simplificar las estructuras del yiddish que plasmaría después en el esperanto. La traducción al esperanto del artículo, de S. Guterman, puede leerse aquí.

Página del artículo publicado en Lebn un Visnshaft en la que puede verse la propuesta de cambio de alfabeto para el yiddish

La publicación del artículo de Zamenhof se enmarca en un nuevo periodo de la cultura yiddish. En 1898 se había creado en Vilna el Bund (Algemeyner Yidisher Arbeter Bund in Lite, Poyln un Rusland), que aglutinó a los obreros judíos de todo el Imperio ruso. El Bund promovió el uso del yiddish más allá del ámbito oral tradicional y fomentó el teatro en esa lengua.

Manifestación del Bund

A partir de la primera revolución rusa de 1905, la relajación de la censura de prensa posibilitó un florecimiento de las publicaciones en yiddish. La nueva conciencia lingüística empezaría a cristalizar el 30 de agosto de 1908 con la celebración en Czernowitz de la Primera Conferencia sobre el Yiddish.

Foto de grupo de los participantes en la conferencia de Czernowitz

En 1909, A. Litvin fundó en Vilna la revista Lebn un Visnshaft, es decir vida y ciencia o vida y conocimiento, toda una declaración de intenciones de los nuevos ámbitos a conquistar. El artículo de Zamenhof se publicó en el primer número y generó un debate similar al que años antes se había producido en La Esperantisto en relación con la propuesta de reforma del esperanto.

Paralelamente, el yiddish había cruzado el Atlántico como consecuencia de la emigración masiva de judíos askenazíes a Estados Unidos. Tras diversas iniciativas (Di Arbeiter Tsaytung, Dos Abend Blatt), un grupo de socialistas fundó en Nueva York el diario Forverts [Adelante]. El diario, que todavía se publica en la actualidad en forma de semanario en inglés (The Jewish Forward) y en yiddish (Yiddish Forward), alcanzó tiradas superiores al cuarto de millón de ejemplares antes de la Segunda Guerra Mundial.

Niños a las puertas de los talleres de Forverts antes de iniciar el reparto de diarios

Isaac Bashevis Singer (1902-1991), que había emigrado de Polonia a Estados Unidos en 1935, fue un destacado columnista de Forverts. En sus páginas, el futuro premio Nobel publicó diversos textos literarios, entre ellos la novela por entregas Sombras sobre el Hudson. Precisamente su traductora al castellano, Rhoda Henelde Abecasis, hablaba recientemente del yiddish en España en una entrevista concedida al programa de RTVE Shalom. Hacia el final de la entrevista, Rhoda Henelde se refiere a un hecho no demasiado conocido, como es el uso del yiddish en la Guerra Civil española por parte de un grupo más que numeroso de voluntarios de las Brigadas Internacionales.

Publicación de la compañía Botwin formada por brigadistas judíos

Volvamos al creador del esperanto. En la biblioteca universitaria de Jerusalén se conserva otro manuscrito de Zamenhof referido a una gramática del yiddish. El manuscrito, escrito en ruso, se titula Опыть грамматики новоеврейского языка, es decir, «Prueba de gramática del nuevo hebreo [el yiddish]» y J. Kohen Cedek también lo tradujo al esperanto como Provo de gramatiko de novjuda lingvo.

Sholem Aleijem

Zamenhof fue coetáneo de una de las grandes voces de la literatura en yiddish, Sholem Aleijem (1859-1917) y tradujo al esperanto La gimnazio. También experimentó con la poesía en yiddish, aunque se conservan muy pocos poemas. Éste es uno de ellos (con la transcripción propuesta por el propio Zamenhof).

Jamb:
Af jeder lośěn zingt ihr, majne brider,
Vi betlers nehmt ihr alc ba fremde lajt, —
Genug majn folk! vu zanen dajne lider?
Ver euh' a menć, śteu uf, es iž śeun cajt!

Los cálculos sobre la cifra actual de hablantes de yiddish (al igual que sucede con el esperanto) son muy dispares. La mayoría de ellos se concentran en Estados Unidos, donde más de ciento setenta y cinco mil declararon hablarlo en su hogar en el Censo de 2000. En los últimos tiempos se ha potenciado la enseñanza del yiddish en las universidades estadounidenses. Por otra parte, en Varsovia, la ciudad donde vivió Zamenhof, existe un renovado interés por el yiddish, y éste podría potenciarse con la inauguración en 2012 del Museo de Historia de los Judíos de Polonia que se está construyendo en lo que fue el gueto de la capital polaca.
El gran bastión de la cultura yiddish es el YIVO, fundado en Vilna en 1925 y en la actualidad con sede en Nueva York. Por su parte, y gracias al mecenazgo del cineasta Steven Spielberg, el National Yiddish Book Center ha impulsado la digitalización de más de diez mil obras en yiddish.
Por supuesto, en ese mismo sitio web puede encontrarse la versión electrónica del manual de esperanto para hablantes de yiddish, publicado en 1909: Esperanto a laykhte methode tsu lernen di internatsyonale hilfsprach, de Joseph Bresler.


«Millones de nuestros hermanos la hablan y la hablarán por mucho tiempo, tanto si actuamos contra ella como si lo hacemos a su favor», escribía Zamenhof refiriéndose a la «jerga» en 1909. No podía imaginar la locura que imperaría en Europa treinta años después.

5 comentarios:

Toño dijo...

Muy buen artículo, como siempre.

Mucha gente en España desconoce la importancia cultura del judaísmo orienteeuropeo, del que el yídish es un componente tan esencial.
El Holocausto no sólo aniquiló una cantidad impresionante de personas, sino toda una cultura de enorme importancia.

Lo curioso es que tras el estoque del Holocausto, quien dio la puntilla al yídish (y al judeoespañol) fue el propio estado de Israel, que favoreció el neohebreo como elemento de unión de todos los judíos en el nuevo país, y que hizo lo posible por hacer olvidar las lenguas de orígenes de los nuevos colonos.

Es muy oportuno el que hayas recordado esta interesante historia.

Matías dijo...

Muy buen artículo

Danke por via elsendo.

fjmoleon dijo...

Una mera puntualización lingüística: la Real Academia recomienda la forma "yidis" (http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltConsulta?lema=yidis).

desespero dijo...

Cierto, la RAE recomienda yidis, y no es de sus peores recomendaciones. No obstante, no incluye la palabra en su diccionario. En 2001 el DRAE (22ª ed.) incluyó por primera vez apartheid (así tal cual) cuando por fortuna la práctica de segregación racial ya había desaparecido (al menos legalmente) en el país de las vuvuzelas. Si esperan a la desaparición del ídish, yidis, yiddish para incorporarlo al DRAE, mejor que no aparezca.
Como decía, yidis no es de las peores adaptaciones, pero la RAE no se caracteriza por su coherencia al adaptar o incorporar vocablos de idiomas con alfabetos no latinos. Por ejemplo, podemos encontrar kibutz al lado de sabbat. En el primer caso decide no duplicar la b y en el segundo sí.
En cualquier caso «ídish en ídish es ídish, y no yidis» como argumenta este artículo de la Fundación IWO
http://www.iwo.org.ar/novedades07.html
Pero volviendo a Zamenhof, su propuesta de cambio al alfabeto latino, habría dejado el nombre de «la jida lingvo» en idjś. Esa ese acentuada es el sonido del esperanto ŝ y la j debe entenderse como la semivocal del esperanto.
Su propuesta no tuvo éxito, pero el YIVO publicaría años más tarde una tabla de transliteración del yiddish con objeto de que las palabras se transliteraran igual en todas las lenguas, es decir, el mismo objetivo del pinyin que aprobó China en 1958.

desespero dijo...

Gracias, Toño
Tienes razón respecto a la situación en el estado de Israel y a ese hebreo moderno o «neohebreo» como tú dices. Curiosamente Zamenhof se refería al yiddish como «novjuda lingvo».
Su tocayo, y prácticamente vecino y coétaneo, Eliezer Ben Yehuda desdeñó en cierto modo el yiddish y optó por crear un hebreo moderno a partir de una lengua entonces reducida al ámbito litúrgico.
El hecho de que la población judía de Israel hable hebreo es un milagro mucho más complejo que el uso del esperanto como lengua auxiliar internacional.